La Procuraduría suspende al director de la UNGRD, Carlos Carrillo, por participación en política

La Procuraduría ha suspendido este martes al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, por calificar la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella como “un proyecto abiertamente fascista”. La decisión, fundamentada en la prohibición que tienen los funcionarios públicos de participar en política, rige hasta el 21 de junio, día en el que se celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Carrillo ha respondido que acudirá a todas las instancias legales para demostrar que sus declaraciones “estuvieron amparadas en el derecho a la libertad de expresión y no constituyen una infracción disciplinaria”.

La paradoja es que la suspensión se debe a unas declaraciones en las que el director de la UNGRD, este mismo martes, defendió al presidente Gustavo Petro de señalamientos similares. Para Carrillo, es entendible que el mandatario quiera opinar sobre las elecciones. “Es un hombre que siente un cariño real por el pueblo colombiano. Quiere un país mejor y es lo que hemos venido haciendo en este Gobierno, y por supuesto que entiendo la preocupación de que un proyecto abiertamente fascista esté ascendiendo en Colombia”, dijo. “Cuando 10,3 millones de personas votan por un candidato que promete destripar a la otra mitad, pues es entendible la preocupación del presidente”, justificó.

El director de la UNGRD, además, había reiterado las críticas del Gobierno contra esta figura que impide que los funcionarios expresen su apoyo o rechazo a los candidatos. “Es muy hipócrita”, comentó. Según él, una “indebida” participación es “destinar recursos públicos a favorecer o perjudicar a un candidato”, pero no se extiende a pronunciar opiniones políticas durante la campaña. Algo similar ha sostenido en las últimas semanas uno de los rivales de Carrillo en el Ejecutivo, el ministro del Interior, Armando Benedetti. “Hay una cantidad de leyendas y de mitos que no tienen nada que ver con la participación en política”, dijo en referencia a que, según él, solo cubre casos más extremos, como “botar a un empleado si no vota”, condicionar un aumento de sueldo a las elecciones o llamar a votar por un candidato de manera explícita.

Sin embargo, los entes de control han refutado estas interpretaciones. La defensora del Pueblo, Iris Marín, le pidió la semana pasada al presidente y sus ministros que se abstengan de expresar cualquier tipo de postura. “Observamos una conducta de parte del alto gobierno que puede constituir una influencia a favor de cierta candidatura, o en contra de otras”, subrayó. También señaló las posibilidades limitadas de los organismos de control de actuar a tiempo. “Mientras que llegan las autoridades competentes y toman una decisión, ya habrán pasado las elecciones”, lamentó.

Además, hay múltiples antecedentes. Hace cuatro años se dio otro caso famoso. El entonces alcalde de Medellín y hoy superintendente de Salud designado por Petro, Daniel Quintero, publicó un video en el que conducía un vehículo y defendía el “cambio en primera”, en alusión a un eslogan de campaña del hoy presidente. La Procuraduría lo suspendió entonces mientras ocurrían los comicios.

La suspensión de Carrillo se suma a la de los embajadores se suma así a las de los embajadores en Haití y Brasil, Vilma Velásquez y Alfredo Saade, que fueron sancionados en los últimos días por casos similares. La embajadora en Haití había dicho a principios de este mes que Iván Cepeda es “un candidato magnífico”. Su contraparte en Brasil, por su parte, le pidió al presidente que renuncie a su cargo para “estar libre de ataduras” para hacer campaña y “poner 15 millones de votos en las urnas”. Otros funcionarios están bajo investigación, pero sin una suspensión. Uno de ellos es el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, que el 31 de mayo llamó a una votación masiva porque, si no, a él y los demás simpatizantes del petrismo se los va a “llevar el putas [el diablo]”.

Petro, por su parte, evita menciones explícitas a Cepeda o De la Espriella. Suele recurrir a metáforas, como su identificación con un jaguar y la del candidato ultra con un tigre. “El jaguar es americano, colombiano, pero traer bestias extranjeras acaba la naturaleza y la humanidad”, dijo hace unos días en Barranquilla, antes de aclarar que solo estaba hablando “de animales” y no de política. Sus declaraciones han provocado un sinnúmero de reclamos de los entes de control, la oposición y la sociedad civil.

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